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CON MAL SABOR DE BOCA: Por segunda vez toca escribir una página no muy animada en el libro de Hill!!! al Límite, la de la Powerade Barcelona - San Sebastián.

 

EL VIAJE CONTRARRELOJ A BARCELONA

 

Yo siempre he sido de los de ver el vaso medio lleno, de los de afrontar los problemas como retos y de los de ponerle una sonrisa al dolor y al sufrimiento, pero a veces la situación de verdad puede contigo, la vida te pone los pies en el suelo y es la experiencia que me ha tocado vivir este fin de semana.

 

Powerade Barcelona - San Sebastián: Todo comenzaba el viernes a las 7:30 de la mañana (con unas prisas que continuaron durante todo el fin de semana y más), cuando salía a recoger a Sandra a su casa y salir pitando para llegar a primera hora a recoger la autocaravana que habíamos alquilado, porque teníamos que estar antes de las 17 en Barcelona y las cuentas con google maps no salían.

 

Tras un viaje muy estresante mirando el reloj todo el rato, llegamos por fin a Estadio Olímpico de Montjuic a las 16:50. Ya puedo respirar tranquilo, llegamos a tiempo y podemos recoger el dorsal y pasar las verificaciones oportunas. La única pega, es que con la tensión de no llegar a tiempo, ni he podido descansar en el viaje ni he podido comer, tenía el estómago completamente cerrado.

 

Os podéis imaginar que empezar una carrera de 700 km sin descansar y sin comer no es la mejor de las maneras, ¿verdad?.

 

Después del briefing previo de carrera, preparar la bici, la mochila y demás, me encuentro ya a las 20:00 en la línea de salida, un sueño está a punto de empezar, eso sí, con un sandwich en la boca, es el único momento que he encontrado para no empezar con el estómago vacío.

 

Equipo de Hill tras la carrera

 

LA SALIDA DE LA POWERADE BARCELONA - SAN SEBASTIÁN

 

La salida es rapidísima, con casi 50 km de pista llana, prácticamente recta, en la que formamos un muy buen grupo de 7 corredores en el que todos colaboramos y sacamos una media de más de 25 km/h antes del comienzo de la primera ascensión, una vez allí coincidió la caída de la noche con la rotura del grupo, a partir de aquí cada uno tenía su carrera. Hasta completar los 100 km de este primer tramo, se sucedían largas subidas muchas de ellas extremadamente exigentes, recuerdan a las de El Soplao de hace unos días y se me dan bien, solo que detrás tengo 650 km más, así que hay que ir con calma.

 

Rodar de noche siempre me ha animado mucho, me da buenas sensaciones, y aunque el calor al principio era muy agobiante, ya se empezaba a notar el fresquito.

 

Tras resolver algún problemilla, porque no sé por qué el gps se me apagaba solo, sobre las 2:15 llego al primer punto de control, en Calaf. Tengo casi una hora de margen sobre el tiempo de corte, así que con calma voy con Sandra a la autocaravana a rellenar bidones, mochila, barritas y cambiar baterías, bueno, mi intención era cambiar baterías, pero con los nervios de Barcelona no se dónde había puesto la segunda batería y tengo que salir con la que estaba ya en uso.

 

 

SEGUNDO TRAMO

 

El segundo tramo, de 87 km, se supone que era casi todo bajada y pensaba que me serviría para recuperar, pero nada más lejos de la realidad. Todo el recorrido era un fuerte rompepiernas, con bajadas y subidas muy fuertes que hacían más daño de lo que teníamos pensado.

 

Comencé en solitario, y en los tramos de carretera apagaba la luz y me dejaba llevar por la luz de la luna... Menuda sensación! Pocas veces disfruto así de la bici.

 

En torno al km 20 me junto con otros dos corredores de la categoría solo y compartimos muchos y buenos km, con muy buen rollo hasta que en una sucesión de subidas cada uno coge su ritmo, unos se me va por delante y el otro se descuelga.

 

Al poco tiempo, en el km 45 me encuentro con una corredora inglesa que por una caída había perdido el gps y no sabía por donde hay que ir, así que se viene conmigo y practico my english unos 10 kilómetros, después decidimos juntos que ella esperaría al siguiente corredor en el pueblo por el que pasábamos, me hacía ir a un ritmo demasiado bajo y no llegaba dentro del tiempo de corte. No sé si por querer recuperar el tiempo perdido acompañando a la compañera inglesa o porque las carreras son así, sufro dos caídas seguidas, en principio sin consecuencias, sólo un par de arrastrones un poco rapidillo y un agujero en mi preciada chaqueta de Keela.

 

 

SEGUNDO CONTROL DE PASO

 

A las 7:20 llego a Balaguer, segundo control de paso. Tras comer un poco, y rellenar, me da tiempo a dormir 20 minutos. El siguiente tramo es largo (125 km) y quiero salir con 30 minutos de margen, además, a mitad de etapa nos adentramos en el desierto de Monegros y más vale ir con tiempo por lo que pueda pasar. Ya solo quedamos 12 corredores en categoría individual de los 21 que empezamos.

 

Salgo a las 8 de la mañana y en los primeros kilómetros me doy cuenta de que no tengo a ningún corredor por detrás y que el próximo por delante debe estar a una hora, porque no veo a nadie ni al coronar los cerros.

 

En el kilómetro 10 comienza el fin de mi aventura.

 

Me viene un dolor muy intenso detrás de la rodilla, que va y viene, pero que nunca desaparece del todo. Parece que las caídas si que han tenido consecuencias. El recorrido no ayuda mucho a olvidar el dolor porque reconozco que era muy aburrido, todo pista entre vaquerías y parcelas de siembra. Además, a las 10 de la mañana ya me había fundido un bidón y aún no había entrado en Monegros.

 

Bicicleta Miguel Hill tras la Powerade

 

PROBLEMAS TRAS LAS CAIDAS

 

El dolor cada vez va a más, me quedan aún unos 80 km, ya hace un calor insoportable y empiezo a racionar el agua por lo que pueda pasar. A partir de aquí mi mentalidad cambia a la de supervivencia, sé que llego dentro del tiempo de corte al próximo punto, pero no sé si podré continuar el siguiente, solo quiero un bote de reflex.

 

Pasan los kilómetros, sube el calor y bajan las reservas de agua. Bajan tanto que empiezo a valorar la opción de llenar uno de los bidones con el agua de alguna acequia y que ese bidón sea sólo para echarme agua por encima. Por suerte, como suele pasar en estos casos, inexplicablemente hay un bar en medio de ninguna parte y compro 3 maravillosos litros de agua que me vienen que ni te imaginas. Me refrigero bien, me lleno hasta arriba de agua y me como uno de los sandwich que Sandra me prepara.

 

Los ánimos cambian, pero solo durante unos minutos. El dolor cada vez va a más, me duele tanto que ya no puedo pedalear sentado, y aún quedan unos 40 km. Aviso a Sandra que voy a llegar al punto de control, fuera de tiempo, pero que llegaré. Sé que no voy a conseguir terminar esta carrera, pero por lo menos terminaré este tramo. Poco a poco voy sufriendo cada kilómetro, aguantando como se puede e incluso andando algún tramo, cada vez todo duele más pero por lo menos tengo agua y comida.

 

Me llama la organización para ver qué tal estoy porque ven a través del dispositivo de seguimiento que voy muy despacio. Comentamos la situación y les digo que quiero intentar terminar el tramo, aún así sé que con una llamada vienen a por mi y eso da muchísima seguridad. A 22 km de meta un coche de la organización viene a mi encuentro por si necesito algo, mi cara debería ser un poema porque el hombre no entendía que quisiese seguir. Ya noto como si una pelota de golf me hubiese salido detrás de la rodilla, y el dolor ya es inexplicable, pero son solo 20km.

 

El coche de la organización me sigue de cerca, se agradece no estar solo en medio de la nada, poco a poco voy sufriendo cada kilómetro, e incluso aún estoy a tiempo de llegar en hora, hasta que veo que no soy capaz de pedalear ni en llano. Estoy a sólo 13 kilómetros de Candasnos, el punto de control donde en principio me espera el médico pero ya es imposible seguir.

 

Una vez más mi cuerpo ha dicho basta, esta vez parece una lesión. Me paro, metemos la bici en el coche y en unos minutos, los pocos que me quedaban, ya estamos en el pueblo. Se habían quedado a esperar los del avituallamiento con litros de todo tipo de líquido y kilos de comida sólo para mi. Incluso la alcaldesa en funciones estaba esperándome (le pillaría de paso, creo), como no, Sandra y todos con una sonrisa y un aplauso para mi. Tengo que reconocer que la organización de esta carrera tiene un trato muy humano que se agradece mucho.

 

VALORACIONES TRAS LA CARRERA

 

Mi carrera ha terminado y es tiempo de valorar y asumir. Os reconozco que he valorado el abandonar mi proyecto de retos de Hill!!! al Límite. Este fin de semana me he dado cuenta que no puedo conseguir retos de un deportista profesional llevando la vida de un "trabajador profesional" (por llamarlo de alguna manera).

 

Dejando al margen las horas que puede permitirse entrenar un deportista profesional, dentro de las carreras también hay un abismo que me separa de ellos. Mientras un ciclista de los Pro, llega el día de antes al lugar de carrera, o por lo menos con margen, yo sólo puedo permitirme llegar por los pelos a la salida, y a veces casi sin dormir y casi sin comer, como esta vez. Ellos tienen sus asistentes, que cuando llegan a un punto de control, les tienen preparados los nuevos bidones y mochila, les ponen a punto la bici y mientras el corredor tiene tiempo para comer bien o incluso recibir unos masajes. Yo mientras, sacrifico mi descanso o alimentación reparando la bici, y tengo que ir hasta la autocaravana porque Sandra, evidentemente no puede con todo. Suficiente hace con prepararme los bidones, los sandwich y muchas cosas más. Además de tener que conducir una casa rodante por carreteras y pueblos perdidos. Es más, la pobre se quedó sin gps y se manejó como una jabata a la antigua usanza por la noche, con mapa en una mano y volante en otra.

 

Caravana de Hill en la Powerade

 

Bueno, estoy en una etapa de dudas porque no sé si con mi ritmo de vida me puedo permitir entrenar lo necesario para estos retos, por no hablar del desembolso económico que tengo que hacer carrera tras carrera, el sacrificio que también tiene que hacer mi familia y por no hablar de no tener apenas vida social. Para que os hagáis una idea, llegamos de San Sebastián el lunes a las 14 horas, a las 15 ya estaba trabajando hasta las 22 y de nuevo el martes entraba a trabajar a las 8:30. No sé si muchos de los que han terminado esta carrera tienen que pasar por estas situaciones.

 

Por suerte, una vez más mi novia y alma del equipo Hill!!! al Límite ya se ha encargado de levantar los ánimos e incluso de prepararme un plan de entrenamiento para la Madrid - Lisboa. Ya se verá en qué queda la cosa.

 

Por ahora hay que preocuparse de recuperar, algo en lo que las craks de Fisiodía ya están trabajando, para dejarme el isquio y otros malsonantes músculos a pleno rendimiento.

 

Como no podía ser de otra manera, vosotros también habéis estado una vez más, más que a la altura y desde antes de llegar a Madrid ya estabais dándome todos vuestros ánimos. Sois enormes!!!

Una última puntualización para que veáis la dureza de esta prueba, de los 21 "solitarios" que salimos, sólo han llegado 3 a meta. Todo una hazaña y para mi son 3 héroes. Y del total de más 60 equipos que tomaron la salida, tan solo han conseguido terminar 38.

 

Patrocinadores de Miguel Hill en la Powerade

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