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Tener en buen estado el suelo pélvico tiene muchos beneficios para la salud tanto para los hombres como para las mujeres y debería primar la prevención, ya que cualquier patología relacionada con esta musculatura puede condicionar mucho la calidad de vida de una persona.

 

LOS HECHOS.

A pesar de haber estudiado una carrera basada en el deporte, el ejercicio y la salud, no supe de la existencia del suelo pélvico hasta que no empecé a formarme en Pilates, y me refiero a formarme seriamente, ya que en el primer curso de monitora de Pilates que hice hace 8 años tampoco lo nombraron ni una sola vez. Fue un curso de 25 horas que me permitía empezar a dar clases, y menos mal que no lo hice entonces, porque estoy segura de que hubiera ido lesionando a gente por el camino. Pero no es de escuelas de Pilates y formaciones serias de lo que quiero hablaros.

 

Tampoco querría entretenerme en criticar cómo es posible que a lo largo de la vida nadie nos hable del suelo pélvico hasta que aparece una patología o uno se mete en una clase de Pilates y el instructor le explica que tenemos un suelo pélvico que hay que trabajar de forma consciente, aunque no sepamos ni donde está. Como en muchos otros ámbitos en este país, la prevención no juega el papel importante que debería y nos centramos en la curación.

 

Menos mal que va aumentando la conciencia en la importancia de trabajar el suelo pélvico, en especial durante el embarazo y en fase de postparto, ya que es sin duda el  momento en el que más sufre esta zona y aumenta -entre otros- el riesgo de padecer incontinencia urinaria. Pero sobre lo que realmente me gustaría insistir es en que no solo en mujeres y no solo durante el embarazo es importante ejercitarlo. Tener en buen estado el suelo pélvico tiene muchos beneficios para la salud tanto para los hombres como para las mujeres y debería primar la prevención, ya que cualquier patología relacionada con esta musculatura puede condicionar mucho la calidad de vida de una persona.

 

QUÉ ES, DÓNDE SE ENCUENTRA Y POR QUÉ ES IMPORTANTE.

El suelo pélvico es un grupo de músculos que conviene ejercitar y tonificar como los bíceps, los cuádriceps o cualquier otro del cuerpo. Este conjunto de músculos y ligamentos cierra el abdomen por su parte inferior y mantiene en una correcta posición la vejiga, el útero y el recto. De ahí su nombre; es el “suelo” de la pelvis, y por encontrarse en dicha posición los músculos del suelo pélvico son los encargados de soportar los aumentos de presión en la cavidad abdominal que se producen continuamente al reírnos, toser, estornudar, coger peso o hacer esfuerzos.

suelo pélvico

Por otro lado, y en estrecha relación, tenemos los músculos abdominales; el recto del abdomen, dos oblicuos externos, dos oblicuos internos y el transverso del abdomen. Este último es el más profundo y hace las veces de una faja natural que protege la columna y estabiliza la zona lumbopélvica, siendo el más importante a la hora de la prevención de los dolores de espalda, en especial las lumbalgias. Dicho músculo y el suelo pélvico trabajan de forma sinérgica, por lo que al contraer uno se contrae el otro y viceversa. Tienen una función anticipatoria, es decir, en un buen estado se contraerían de forma automática justo antes de todas aquellas situaciones en las que aumenta la presión abdominal, e incluso de forma previa a cualquier movimiento, protegiendo así la columna y ejerciendo su función de sostén.

Transverso

 

En cambio, cuando el transverso y el suelo pélvico no tienen el tono suficiente –situación que se da en una gran parte de la población debido sobre todo al sedentarismo-, estos músculos no podrán ejercer su función de protección de columna y el aumento de presión abdominal hacia el suelo pélvico continuará debilitándolo, pudiendo llegar a un punto en que no sea capaz de soportar dicha presión y  acabe generando problemas de incontinencia urinaria (llamada “de esfuerzo”), la que se produce al coger las bolsas de la compra, soltar una carcajada o estornudar por ejemplo.

 

Por lo tanto, mantener el buen tono de esta musculatura nos aporta los siguientes beneficios:

Mejorar la calidad de las relaciones sexuales, ya que el suelo pélvico forma parte del mecanismo de erección y control de la eyaculación en los hombres y aumenta la intensidad del orgasmo en la mujer.
Evitar y mejorar los problemas de incontinencia urinaria que se pueden dar no solo durante el embarazo y postparto, sino también en personas que hacen deportes de alto impacto, durante la menopausia, en personas con tos crónica o después de cirugías de próstata.
Evitar prolapsos o descensos de los órganos pélvicos causados por el debilitamiento de la musculatura de soporte.
Mejorar la postura corporal global y evitar dolores de espalda.

 

SUELO PÉLVICO, PILATES Y OTRAS TÉCNICAS.

En el método Pilates el suelo pélvico se trabaja de forma consciente y activa, mediante contracciones de la musculatura del perineo junto a la contracción de la musculatura del transverso del abdomen. Este trabajo no se hace de forma aislada, sino durante la ejecución de cada ejercicio de Pilates, de manera que aun trabajando los músculos de las piernas, los brazos o la espalda estamos siempre incidiendo en esta musculatura clave.

 

La musculatura del suelo pélvico se trabaja principalmente de tres maneras:

• Integrándolo en las clases de Pilates, lo cual será fundamental no solo para mejorar la condición de estos músculos sino para no dañarlos. Si haces Pilates y aun tienes dudas sobre cómo activar el suelo pélvico… ¡pregunta a tu instructor!
• De forma independiente con los ejercicios específicos de Kegel. Hay infinita información sobre ello en Internet y se puede trabajar en casa fácilmente.
• A través de la gimnasia hipopresiva, método destinado a prevenir y tratar patologías digestivas, ginecológicas, urinarias y posturales mediante una técnica específica que debe ser pautada por un profesional cualificado.

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